Mujeres rurales, entre éxito y explotación
Martes, 28 de Diciembre de 2010
Las mujeres rurales producen entre el 50 y 80 % de los alimentos del mundo, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La proporción se incrementa en la medida que aumenta la pobreza de los países.
La imagen tradicional de las mujeres rurales de América Latina, marcada por la subsistencia y el cuidado de su familia, se está transformando en otra donde son protagonistas de actividades comerciales y productivas de pequeña y gran escala. Es un cambio que tiene detrás historias de éxitos y también de explotación.
Las experiencias son diversas, así como lo son las mujeres de las distintas zonas de América Latina que se reunieron en Lima para participar en el seminario internacional "Mujer rural: cambios y persistencias".
Entre ellas, participó la antropóloga Kirai de León, que narró la historia exitosa de las productoras de hierbas aromáticas y medicinales de Uruguay. Son 17 campesinas que forman parte de la Cooperativa Calmañana desde hace 25 años. Las cooperativistas abastecen a los supermercados de Uruguay, llegan con sus productos hasta Europa y forman parte de la certificadora nacional de productos orgánicos de su país. Son muy respetadas por los condimenteros (comerciantes de condimentos). Han logrado un gran espacio. Según la Organización Mundial de la Salud, el 85 % de la población mundial depende de las plantas medicinales para su atención primaria de la salud. Estas mujeres uruguayas no sólo contribuyen a que eso sea posible sino que además desarrollan la labor sin utilizar agroquímicos.
Son conscientes que se debe cambiar la forma de producir, cuidando el ambiente. El cuidado del medio ambiente está relacionado a la gestión del territorio. El tema no sólo es el acceso a la tierra sino garantizar la territorialidad para que las mujeres tengan la capacidad de uso del agua, la biodiversidad, los suelos, entre otros recursos naturales, si no pueden disponer de eso, estarán limitadas.
La aparición de otras actividades económicas como la minería recortan los derechos de las mujeres rurales sobre el territorio, pese a ser las grandes abastecedoras de alimentos del planeta, sólo son dueñas de 10 por ciento de la tierra, según el estudio del PNUD.
En Los Andes, la minería convive con la ganadería y la agricultura generando impactos diferenciados en las mujeres. Hay una desvalorización total de lo que hace la mujer en la ganadería frente a la aparición de las mineras.
Otro fenómeno de creciente importancia dentro de la producción agroindustrial latinoamericana es el de la migración de las mujeres del campo a la ciudad, en una región donde representan 48 por ciento de la población rural.
Es importante analizar los impactos de esta nueva ruralidad con la participación de las mujeres del campo en diversas actividades económicas en pequeña y gran escala. En Colombia, la migración se da de manera indefinida, impulsada por las décadas de guerra interna. En el campo se puede ser pobre pero no te falta qué comer, pero en la ciudad si no se tiene plata, no se puede vivir.
Se debe crear un sistema productivo para mujeres y hombres de zonas rurales que les permita gozar de bienestar tanto como los habitantes de las ciudades.
Fuentes: mujerruralseminario.blogspot.com; americalatina.landcoalition.org




