De la granja a la mesa
Viernes, 28 de Mayo de 2010

La Declaración Universal de Derechos Humanos menciona el derecho a una alimentación suficiente y sana, como un derecho de todos los seres humanos, que ha de ser garantizado por los países donde viven.
La Cumbre Mundial de Alimentos, organizada por FAO, definió la seguridad alimentaria en los siguientes términos: “Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias a fin de llevar una vida activa y sana”.Esta definición implica una doble vertiente del concepto de seguridad, por una parte seguridad en el acceso y por otra, seguridad en la inocuidad de los alimentos.
El control de la seguridad de los alimentos se ha realizado tradicionalmente sobre puntos intermedios de la cadena alimentaria, donde se consideraba que había mayor riesgo, pero nunca en el principio o final de la misma.
Dos graves crisis alimentarias, como fueron el mal de la vaca loca en el Reino Unido y la dioxina en alimentos para pollos en Bélgica, obligaron a un cambio en el concepto de seguridad alimentaria.
En ambos casos la confianza del consumidor fue gravemente quebrantada y provocó una mayor sensibilización en materia de seguridad alimentaria.
Esta mayor sensibilización del consumidor ha provocado un mayor nivel de exigencia de forma tal que la seguridad del consumidor es el motor de desarrollo de cadenas alimentarias más seguras.
Surgió así una nueva forma de abordar el problema, con un enfoque global y un tratamiento integral del consumo de alimentos que va de la granja a la mesa.
Apareció así la necesidad de la trazabilidad o rastreabilidad de los alimentos, para poder identificar el origen de un alimento y poder seguirle la pista a lo largo de toda su vida útil.
Las nuevas tecnologías se presentan como potentes herramientas que pueden ayudar a mejorar los sistemas de trazabilidad y seguridad alimentaria.
La biotecnología ofrece enormes posibilidades para mejorar los sistemas de seguridad alimentaria, entre las cuales podemos citar: la detección de agentes nocivos y la mejora en la conservación y envasado de los alimentos.Investigadores y empresas de biotecnología destinan cada vez más recursos a la Seguridad alimentaria.
Hay una gran cantidad de agentes que amenazan la inocuidad de los alimentos, la mayoría de estos agentes son detectados mediante técnicas convencionales, pero las técnicas biotecnológicas de detección presentan una serie de ventajas que hacen de ellas un complemento de extraordinaria utilidad.
Fuente:
Agencia Española de Seguridad Alimentaria




